sábado, 30 de enero de 2010

Debemos comunicarnos para sobrevivir

Mar lácteo, el tambor negro y la siringe

Desde el siglo XVII, los “mares fosforescentes” han sido asociados más usualmente con el folklore marítimo que con el conocimiento científico. Se les menciona en el clásico de Julio Verne “20.000 leguas de viaje submarino”, y han alimentado la imaginación y las leyendas de la gente del mar. Hasta esta detección vía satélite, el fenómeno sólo había sido registrado en bitácoras de buques, y sus descripciones estaban sujetas a las incertidumbres de la percepción humana.

A lo largo de estos siglos, los marineros han descrito el fenómeno del mar fosforescente como tener la impresión de estar navegando sobre un campo nevado o de deslizarse sobre nubes, siempre en la oscuridad de una noche sin luna. Las aguas brillantes parecen extenderse hasta el horizonte en todas las direcciones, y esta situación tan singular puede durar desde unas pocas horas hasta llegar a repetirse varias noches consecutivas. Los científicos creen que el fenómeno es causado por enormes poblaciones de bacterias bioluminiscentes, pero su naturaleza efímera ha hecho difícil ubicar apropiadamente a los barcos de investigación.

Los investigadores buscaron testimonios de avistamientos de los “mares fosforescentes” desde 1992, y los compararon con los archivos de datos satelitales. Una nave mercante británica, el S.S. Lima, navegaba por el noroeste del Océano Índico en la noche del 25 de enero de 1995, cuando se encontró con el “mar fosforescente”. Las imágenes por satélite recolectadas aproximadamente 30 minutos después del avistamiento inicial desde el buque, revelaron una gran región de emisión lumínica de bajo nivel. Las aguas brillantes abarcaban un área de más de 15.000 kilómetros cuadrados, y duró al menos tres noches. El evento tuvo lugar en el noroeste del océano Índico, aproximadamente a 280 kilómetros de la costa de Somalia.




Los científicos desde hace mas de 10 años las estudian, hace dos años dieron con la clave, si bien sabían que son organismos, unicelulares, bacterias, no se explicaban porque en ciertas épocas brillan todas a la vez por un tiempo determinado, que son horas, días, a veces semanas generando el espectáculo visual y de golpe no lo hacen y de repente si.

La clave es que se comunican, sin cerebro, sin órganos, sin televisión, sin celulares, sin internet, sin radios, sin diarios, sin… la comunicación es química por eso brillan.
¿Pero por qué y para qué brillan? Para atraer peces y ser devoradas ya que se encuentran muy cómodas sus aparatos digestivos.

Se agrupan, se transmiten información, se dividen, crean así nuevos organismos unicelulares que tienen la información para hacer lo mismo, desde todos los tiempos.

O sea: desde los organismo unicelulares como una bacteria hasta el hombre utilizan la comunicación como método de supervivencia

CURIOSIDAD CON BACTERIAS LUMÍNICAS

Un pseudo artista-pseudo biólogo llamado Nathan Shaner, se fue una tarde al laboratorio Roger Tsien, en el estado California, y no se le ocurrió otra cosa que coger un microscopio y un montón de bacterias fluorescentes, usándolas como paleta de colores, para recrear un paisaje de la playa de San Diego. Los pequeños organismos unicelulares, entre los que se hallan BFP o mTFP1, no tuvieron ningún inconveniente en posar desnudos para la sesión, que quedó inmortalizada además por el fotógrafo Paul Steinbach.



Está equivocado quién piense que no hay sonido alguno en las profundidades del mar, el desarrollo de la técnica acústica refutó esta idea.

Al bajar hidrófobos en el agua, los investigadores descubrieron que el "mundo del silencio" está lleno de sonidos emitidos por los habitantes del mar. Ante todo por los peces. El gallo del mar, por ejemplo: cloquea y cacarea, el traquino ladra, el pez tambor emite sonidos ruidosos que recuerdan efectivamente el tamborileo, mientras que la lota del mar surre y gruñe.

La intensidad del sonido de algunos peces marítimos es tan grande que hacía estallar las minas acústicas que se utilizaban en la segunda guerramundial y estaban, naturalmente, destinadas a destruir buques enemigos. De esta manera fue refutado del todo el proverbio "está mudo como un pez".

Pero a muchos peces se les puede escuchar sin ninguna técnica de amplificación. En el Amazonas se escucha gran diversidad e intensidad de sonidos de los peces. Uno de ellos, el pirarucú, emite sonidos de trompeta parecidos al rugido de los elefantes, que se oye a una distancia de cien metros. El siluro emite este sonido expulsando una mezcla de agua y aire a través de las branquias cerradas y así ahuyenta, según se considera, a sus adversarios.




El jaraquí, pez industrial fundamentalmente del Amazonas, emite durante el desove un fuerte sonido rugiente que se parece al de una moto, lo hace por medio de la vejiga natatoria, obligándola a vibrar con sus músculos Imagínese lo que ocurre en el Amazonas cuando se reúnen centenares de machos de jaraquí para la temporada de desove, y ponen en marcha sus "motos".

Los científicos han estudiado la significación de las señales de los diversos peces y han dado recomendaciones para su utilización en la práctica. En el léxico de muchos peces se destacan tres tipos de señales agresivas: "amenaza", "advertencia" y "grito de combate". La primera se emite como una advertencia de un pez fuerte a uno débil. La segunda de un pez débil a uno fuerte, la tercera durante las peleas.


Las más idóneas comunicadoras son las ballenas. Se ha comprobado que la ballena yubarta o jorobada emite un verdadero canto que puede alargarse durante horas.

Cada especie tiene una voz diferente, pero los cantos son comunes al grupo. La comunicación auditiva es muy efectiva dentro del agua por razones físicas. En un medio gaseoso, como el aire, la energía de las vibraciones se disipa rápidamente a causa de su elasticidad y el sonido se atenúa enseguida con la distancia.

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Canto de una ballena jorobada


Vocalizaciones de una ballena jorobada en un día de viento


Canto de una orca


Canto de una orca en la distancia


Vocalizaciones de una orca



Como ya dijimos el agua es un mejor medio de propagación del sonido que el aire. Es por ello que en la evolución de los lenguajes las aves tuvieron que procurarse adaptaciones competitivas para sus trinos.
Solamente las aves y los cocodrilos tienen siringe, un órgano especializado y les permite a muchas especies . La siringe es el verdadero órgano del sonido en las aves, una auténtica caja sonora formada también por anillos cartilaginosos flexibles. Se contrae o extiende, como si fuera un fuelle, por la acción de cinco pares de músculos y que le permite "vocalizar" dos notas a la vez.

Siguiendo en la escala nos encontramos con el animal con vocabulario más amplio y que incluye, por ejemplo, adjetivos: el perro de la pradera




Están acostumbrados a la vida en sociedad, por lo cuál se establecen en colonias, denominadas ciudades, con territorios delimitados para diferentes funciones como almacenamiento, dormitorio y guardería. Un macho alfa prima sobre otros dos o tres, acompañados de las hembras y las crías, para formar grupos de 20 a 30 individuos. La ciudad está compuesta por un complejo de túneles, que les permiten tanto refugiarse en escondites muy profundos, como salir a la superficie por diversos puntos, marcados con montículos desde los cuales pueden observar el entorno, al tiempo que resguardan la entrada al túnel, para los predadores y ante las inundaciones que pueda sufrir la pradera.

Los investigadores de la Universidad de Arizona, observaron los comportamientos habituales de los perritos de la pradera de Gunnison, y advirtieron ciertas variaciones en los “ladridos” o señales que emitían; muchos animales mencionan a sus predadores en sus mensajes a compañeros, por ejemplo, sobre si el atacante es terrestre o aéreo o sobre su tamaño.

Este tipo de lenguaje es comparable al idioma chino donde los tonos influyen en el mensaje que se comunica

Parece que el perro de la pradera informa además el color de su agresor, ya que el sonido que emitían era diferente si el investigador que se aproximaba usaba una camiseta azul, verde o amarilla; se realizaron diferentes pruebas e intercambio de colores, con las mediciones respectivas del ladrido, llegando a la conclusión de que la visión dicromática del perrito, le permite distinguir el amarillo y el verde del azul, pero que fácilmente confunde el amarillo y el verde. Es un interesante descubrimiento que enmarca no solamente el nivel de adaptación y evolución, sino también la complejidad de su comunicación.

Y obviando muchísimos ejemplares desde las bacterias llegamos al hombre.

Indudablemente, dentro del reino animal, el ser humano es el que ha desarrollado las formas más elaboradas de comunicación. Desde los tiempos más primitivos, el hombre ha ideado formas de intercambiar mensajes (señales de humo, sonido de tambores, mímica, lenguaje oral):

  • Símbolos universales, como la calavera en productos venenosos, las llamas en sustancias inflamables, la imagen de una mujer a la entrada de un baño, las señales del tránsito, los semáforos, etcétera.

  • Mensajes publicitarios: afiches, avisos luminosos, spots televisivos, propaganda radial, volantes, letreros.

  • Información noticiosa: prensa escrita, revistas, noticieros televisivos, radiales, computacionales (internet).

  • Mensajes gestuales o mímicos: poner el índice sobre los labios para solicitar silencio; guiñar el ojo en señal de complicidad; sacar la lengua en son de burla, entre otros.

  • Manifestaciones artísticas: cuadros, esculturas, obras musicales, novelas, teatro, poesía, danza, ópera.

Es decir:

La comunicación es la clave de la evolución social. Todos los animales, desde los invertebrados hasta los mamíferos superiores, se comunican entre sí por medio de sustancias químicas, señales ópticas, táctiles, movimientos y sonidos. Además de estos medios de comunicación, el hombre utiliza el lenguaje verbal.El hombre individual en sí no posee la esencia del hombre; la substancia del ente humano sólo tiene sentido cuando entre en comunicación con sus congéneres; dicho en otros términos, el hecho de la existencia humana sólo se concibe cuando el individuo entre en relación con otros individuos; esto es, el hombre en comunicación con el hombre.

"Somos el hombre concreto que nace, sufre y muere", decía Unamuno; mas como yo aislado no podemos ser; siempre "yo soy y mis circunstancias", sostuvo Ortega y Gasset. "El sentido de la persona humana en cuanto a personalidad, afirma Víctor E. Frankl, en su obra Psicoanálisis y Existencialismo, apunta más allá de sus propios límites"; apunta hacia la comunidad, así como cada piedrecilla de un mosaico tiene valor en relación a la totalidad de éste.

El destino del hombre es afrontar y resolver problemas; y esto, como es natural, es obra de la comunicación. Tal hecho explica el porqué a quienes saben comunicarse se les da preferencia en todas partes, adquiriendo, de paso, especial relieve en los círculos en que se desenvuelven. Quienes han cultivado la habilidad para comunicarse, logran más que aquellos que sabiendo más, no pueden expresarse adecuadamente; y más todavía; los que saben comunicarse, porque han aprendido a relacionarse, pueden lograr el liderazgo de los grupos en los que intervienen, despertando una buena impresión a través de sus expresiones.

Las palabras, como don exclusivo del ser humano, tienen la tarea de la comunicación para vivir mejor. La palabra, es obvio decirlo, informa, indica, conduce, ilumina, descubre, educa, acaricia, persuade; pero también, como ya lo dejaba entrever Esopo en la fábula El banquete de las lenguas humanas, engaña, desorienta, hiere, extravía, oscurece, niega, oculta, pervierte y enajena. Por esta causa, al comunicarnos debemos estar en constante búsqueda de nuestras mejores palabras; de nuestra mejor expresión; de la forma más clara, oportuna, pertinente, cauta, agradable y conveniente, pensando siempre que el hablar bien es una de las cualidades más preciadas del ser humano.

La comunicación logra vincular al individuo consigo mismo, con su entorno, y con los demás hombres. Por ello, en la medida en que el hombre se involucra comunicacionalmente sin ser un espectador pasivo, o un robot condicionado, podrá alcanzar satisfacción con lo que hace, definiéndose como persona.

Lamentablemente, pese a lo importante de la comunicación oral, en nuestro siglo, llamado "El siglo de las Comunicaciones", se da una gran paradoja; no hemos aprendido a comunicarnos eficazmente.



El hombre de nuestro tiempo vive sumergido en un laberinto de estímulos de comunicación; la diversificación de los medios, la profusión con que éstos se distribuyen, el asalto de la publicidad, hacen que sean pocas las comunidades que aún puedan estar totalmente incomunicadas o fuera del círculo comunicacional. Sin embargo, justamente en los lugares en donde existe una mayor concentración de población, en los grandes conglomerados urbanos de todos los países (sean cual fuere la forma de gobierno, la estructura socioeconómica, la composición étnica o cultural, las prioridades o valores predominantes), cada uno de sus habitantes vive en estado de aislamiento e incomunicación.



Es tarea de cada uno de nosotros reflexionar y actuar específicamente para mejorar los modos y la efectividad en la comunicación. Hoy nos están ganando las bacterias


Fuentes consultadas: 1, 2, 3,
4 , 5, 6, 7, 8

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