miércoles, 30 de junio de 2010

Blancanieves se llamaba Margarita


Una base histórica del cuento de los hermanos Grimm


“Nadie se asombra de que un zapallo se transforme en una carroza, de que un gato convierta a su pobre amo en un rico marqués o de que una bella princesa duerma cien años y después se despierte como si tal cosa, porque en el fondo el tema es la magia y sus posibilidades para enseñar valores y lograr que los chicos puedan comprenderse a sí mismos, por eso se los llama cuentos maravillosos”, explica Beatriz Borovich, profesora de Letras y autora, junto con la doctora en Psicología Sandra Carracedo, del libro Cuentos maravillosos. Una nueva revelación .

“En un tiempo se los llamaba cuentos de hadas, e incluso cayeron en desgracia, porque se decía que eran muy crueles. Sin embargo, fueron rescatados por las nuevas corrientes pedagógicas y su espíritu aparece claramente en sagas como El señor de los anillos , Harry Potter , Las crónicas de Narnia . Siempre el mensaje es de esperanza: la certeza de que pese a los malos momentos finalmente alcanzaremos la felicidad, porque la felicidad existe”, agrega.

Borovich es docente, especialista en literatura borgeana y cuentos maravillosos, y una de las mayores estudiosas de la Kabbalah en el país. Es autora de varios libros, por ejemplo, El jasidismo , La Cábala , Los caminos de Borges .

“El patito feo sufre las burlas crueles de sus hermanos porque es distinto, hasta que se descubre a sí mismo y conoce su verdadera identidad: es un cisne. La función del cuento maravilloso es también preparar al chico para reconocer que las vicisitudes que debe enfrentar en la vida se pueden prevenir. Algunas de esas historias imaginadas por Charles Perrault (Piel de asno , El gato con botas ), los hermanos Grimm (Cenicienta , La bella durmiente , Caperucita roja ), Hans Christian Andersen ( El patito feo , La sirenita ) o Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (autora de La bella y la bestia) están basadas en hechos reales.

-¿Por ejemplo?

-Blancanieves en realidad se llamaba Margarita, y era una condesa alemana, octava hija del conde Waldeck y Margarita von Ostfriesland, que muere cuando su hijita tenía 4 años.

-¿Cómo sigue la historia?

-El conde se vuelve a casar, pero con su nueva mujer, Catalina von Hatzfeld, que era bellísima, y no tuvieron hijos. Todo esto lo sabemos por el historiador Eckhard Sander, que descubre que el cuento de los hermanos Grimm está inspirado en la historia de la familia Waldeck, que vivía cerca de Fráncfort, en el castillo de Friedrichstein. Entre 1989 y 1993, Sander se instala en la Universidad de Marburg, 100 kilómetros al norte de Fráncfort, y en la biblioteca descubre una serie de manuscritos amarillentos y quebradizos del siglo XVI con la trágica historia de la princesa. Porque Margarita se enamoró de un príncipe heredero, pero le impidieron casarse con él; murió envenenada a los 21 años en Bruselas, y fue enterrada en el convento de las carmelitas.

-¿Cómo se llegó a eso?

-En 1554, a causa de que Catalina no se llevaba muy bien con Margarita, parte de la familia se mudó a la ciudad de Waldeck. Mientras tanto, Margarita se fue a Bruselas a la corte de María de Austria y Bohemia, familiar de los reyes de España. En una fiesta conoció a Felipe II de España, hijo de Carlos V y María de Portugal, pero el padre no autorizó el casamiento porque políticamente no le convenía. El necesitaba que su hijo se casara con una francesa, ya que Francia era un país que no pertenecía a su reino, pero que le interesaba integrar, y no con una alemana, porque Alemania ya formaba parte de su imperio. Se cuenta que para deshacerse de Margarita hizo envenenar los frutos de los árboles por donde la joven solía caminar; otros manuscritos revelan que la condesa fue envenenada por la policía secreta del rey.

-¿Es decir que no fue la madrastra, o sea Catalina von Hatzfeld?

-No, claro que no. Posteriormente el príncipe se casó, o su padre lo casó, con María Tudor y más tarde con Ana de Austria.

-¿Y los siete enanitos con sus gorros colorados?

-Sander también descubrió que en el castillo había quedado Samuel, un hermano de Margarita que, explorando las tierras aledañas a Friedrichstein, descubrió minas de cobre y decidió explotarlas. Investigando el pueblo cercano a las minas, Sander comprobó que las casas primitivas eran muy chicas, como la de los enanos del cuento. Se trataba de viviendas provisionales, construidas para durar lo que duraba el trabajo. Tenían el dormitorio y el comedor en la misma sala, con largas mesas y muchas camas. Parecía normal que fueran chicas ya que la gente de esa época tenía una estatura menor que la actual, pero para el investigador no terminaba de aclararse el misterio. La realidad era que para explotar las minas se necesitaban trabajadores de muy poca estatura, no más de 1,50 m, y esto quiere decir chicos. Que, según los manuscritos, tenían un aspecto especial porque, por la manera de trabajar, algunos sufrían malformaciones en la espalda. Además, para protegerse del intenso frío, todos usaban capuchas rojas. No sabemos si estos chicos eran exactamente siete, pero sí que a la condesa le encantaba jugar con ellos. Así que ya reunimos los elementos fundamentales para construir nuestra historia: una joven atractiva que muere envenenada; un príncipe; la madrastra Catalina, que no se lleva muy bien con la joven y los enanos. ¡Con estos elementos y una gran imaginación, los hermanos Guillermo y Jacobo Grimm crearon una historia inolvidable!

Luis Aubele para LA NACION


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